En primer lugar me gustaría pedir disculpas por el retraso en mi contestación. Esta respuesta va dedicada a ese “Anónimo” que requiere mi opinión sobre el tema de los cohetes en Castilleja.
Yo soy de los que padecen regularmente esta incomoda tradición local, vivo entre las iglesias de la Plaza y la de la Calle Real, junto a la Casa Hermandad de la Plaza, y por consiguiente padezco como muchos otros de los “sobresaltos” de los cohetes pero con el sonido amplificado por la cercanía, hasta el punto de recoger las varillas de mi patio regularmente y ver temblar los cristales de mi casa.
¿Qué me parece? Pues sinceramente, es incómodo, y he de confesar que en más de una ocasión -y después del susto inicial- agradezco que no me oiga nadie por las burradas que suelto por mi boquita. Estoy seguro que no soy el único.
¿Qué si estoy de acuerdo en que se debe acabar con esta tradición? Pues NO, y ¿Por qué? Pues por el simple hecho de que es una tradición, y las tradiciones hay que respetarlas. No voy a entrar en que los de “fuera” deben adaptarse a las tradiciones –recuerdo que yo no he nacido aquí-, porque me molesta muchísimo el calificativo de forastero y considero que todos los que aquí vivimos merecemos el mismo respeto seas foráneo o nativo. Pero sí he de decir que soy partidario de que las tradiciones no se pierdan, pero dentro de los valores de convivencia, respeto y cordialidad que deben destacar en una sociedad democrática.
Hay quien dice por ahí que son más los que quieren acabar con los cohetes, otros que lo son los que quieren continuar tirándolos, unos que no es cívico tal escándalo, otros que los de fuera que se aguanten o que se vayan a vivir a otro pueblo, unos que los políticos nos callamos por no perder 1000 votos, otros que lo permitimos por no meternos en follones con las hermandades, unos que no se respeta la ley, otros que la ley es flexible… en fin, esta es la polémica habitual por las supuestas rivalidades entre hermandades.
¿Qué pienso al respecto? Pues que me parece que todos tenemos algo que aportar, todos debemos ser flexibles, y entre todos debemos buscar las soluciones. Es más fácil buscar culpables, criticar, descalificar, que aportar. ¿Por qué no un reglamento que solucione este problema?, un reglamento que regule los días, los horarios, la intensidad de los cohetes, la responsabilidad en caso de accidentes, el almacenaje y manipulación, etc. Pero un reglamento que nazca desde el consenso, acordado entre todas las partes y creado desde el espíritu de la convivencia y el respeto mutuo.
Este es un tema controvertido pero creo que ha llegado el momento de plantearse un debate al respecto. ¿Creéis necesario un reglamento?. Espero vuestras opiniones, comentarios e iniciativas ante esta polémica habitual. Tal vez de aquí salga una futura moción para un próximo pleno.